¿A quién se sigue? A Jesús (Ficha 6)

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UN HOMBRE LLAMADO JESÚS

Se llama Jesús. Es de ayer, de hoy y de siempre. Se hizo hijo del hombre para que nosotros aprendiéramos a ser hijos de Dios, nos dice la monja carmelita, Edith Stein. Es Alguien que está aquí. Tiene la mirada limpia, como la de un niño. Es firme y dulce su voz. Tiene el rostro trigueño curtido por el sol y los aires de los caminos. Cubre su cabeza con un turbante para protegerse del sol, que sale para buenos y malos. No lleva alforja, ni báculo, ni bolsa para el dinero. Le gusta la soledad, pero le encanta la compañía.

La gente sencilla lo sigue. Y se maravilla de su palabra y de sus gestos de ternura. La gente entendida y preparada se siente desconcertada, porque enseña con autoridad. No ha ido a ninguna escuela. No tiene títulos universitarios. Lo llaman también Nazareno. Cuentan que es carpintero. Dicen que su padre se llama José y su madre María. Camina de pueblo en pueblo, de aldea en aldea. Le gusta entrar en las sinagogas donde enseña. Dicen que antes que el alba se pone en pie, se va a algún descampado a orar mientras sus ojos esperan al sol que se levante. Dicen que es verdadero y valiente, original y auténtico, cercano y distante, lleno de bondad y ternura, puro en lo que dice y hace

Le acompaña un grupo de hombres. Han contado hasta doce. Hablan de que quiere hacer con ellos una comunidad. Y que su ley debe ser el amor y el servicio. Y que el que quiera ser el más importante, que lo sea poniéndose en el último lugar. Y que se necesita un corazón de pobre para poder vivir juntos. Y que hay que tener capacidad de perdonar siempre, y de llorar y alegrarse y tener entrañas de misericordia. Y que en su comunidad se vive desde el interior, desde el corazón. Y que la hipocresía, las máscaras no tienen lugar en su grupo. Y que el que quiera seguirlo debe amar sin medida, ser fiel a la palabra dada, superar cualquier prueba, romper con el egoísmo y el orgullo y renunciar a todos los poderes, haciéndose como niño, “poquita cosa”.

Le han visto junto al mar, sentado en la arena y con los pies acariciados por las olas mientras enseña. Le han visto dentro de una barca, apartado de la orilla para que todos le puedan ver y escuchar mejor. Le han visto en la montaña, alzando su voz para que su mensaje llegue a todos. Le han visto caminar por todos los caminos de su tierra dejando, como semillas al viento, su Buena Nueva. Le han visto sentado en la mesa de pecadores y haciendo llegar a sus vidas su Palabra de salvación. Los que le han visto han dicho que nadie ha hablado como Él, que tiene palabras de vida y gracia y que con su palabra resucita muertos y hace andar a cojos y levantarse a tullidos y hablar a mudos y dejar limpios a leprosos.

Corre la noticia que nació en una cueva, que tuvo que huir a tierra extraña porque un poderoso lo buscaba con fuerza militar para matarlo, que cuando era adolescente se perdió tres días y lo encontraron luego con los doctores en el templo, que no le entendieron, que fue incomprendido, que lo marginaron, lo llamaron comilón y borracho, amigo de pecadores, poseído del demonio, farsante, blasfemo, subversivo y mil cosas más. Corre la noticia de que, por envidia, los jefes religiosos y políticos de su pueblo lo sentenciaron a muerte de cruz. Que estuvo colgado de la cruz tres horas y que los suyos lo abandonaron. Corre la noticia de que al tercer día le fueron a buscar en el sepulcro y no estaba: ¡Había resucitado! Él está vivo, mora en nosotros por su Espíritu y también nos llama a seguirlo. Este hombre se llama Jesús.

Y TU, ¿QUÉ PIENSAS?...

Qué tal si fundamentas las actitudes de Jesús, presentadas en el texto que acabas de leer, con textos bíblicos.

¡Descubre tu vena poética! Escribe un poema donde describas quién es Jesús para ti.

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