Una determinada determinación (Introducción)

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Las experiencias humanas que vivimos, todos los acontecimientos y las distintas situaciones, son caminos que nos van llevando a Dios. Por eso, cuando el ser humano relee con fe la historia personal que ha vivido a lo largo de los años, reconoce que por ella ha pasado el amor misericordioso de Dios, haciendo de todos esas vivencias una verdadera historia de salvación.

Determinarse por el Señor, entonces, es estar dispuesto a recorrer el camino querido por Él, y hacerlo decididamente. Como decía nuestra santa Madre Teresa de Jesús: “Digo que importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar al final, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabajase lo que se trabajare, murmure quien murmurare...” Camino 21,2. Seguir a Jesús, determinarse por Él, no es cosa sencilla pero tampoco es algo que se hace imposible. El seguimiento de Jesús es exigente, pues aquí no se juega una parte de la vida, sino toda la vida. Se entrega la vida por el proyecto del Reino de Dios.

La determinación implica radicalidad y ésta, se manifiesta única y exclusivamente desde el amor. Determinarse es enamorarse, comprometerse de por vida, llegar a no entender la vida sin el otro. La determinación es fidelidad a una respuesta de amor que se ha desencadenado por medio de una experiencia de sentirse amado por Dios. Este amor debe concretarse diariamente. La opción fundamental que se ha hecho por seguirlo a Él en un proceso de crecimiento, debe convertirse en pasión que hace vibrar toda la existencia.

El encuentro con Jesús cambia la vida; el Evangelio bien lo presenta cuando dice que los cojos andan, los mudos hablan, los ciegos ven, los muertos resucitan...Por esto, quien se encuentra con Jesús tiene que hablar de Él, no se puede callar. Se le tiene que notar.

Determinarse por Jesús es encontrar un nuevo rumbo en la vida, una opción distinta a la que se traía. Antes era poner a todos a mi servicio para lograr mi bienestar y ahora, es ponerme al servicio de todos para tratar de ser como el Maestro. Determinarse, es entregarse y gastar la vida al servicio de los otros sin buscar recompensas.

Caminar con determinación es la clave del seguimiento. El camino se recorre en medio de penumbras, incertidumbres y muchas veces sin sentido. El camino se hace por fe. La fe que Cristo nos pide es aquella que nos hace crecer y confiar plenamente en su Ser y a la vez, la que nos hace confiar en nosotros mismos y en la capacidad que Dios nos ha dado para vivir plenamente.

Descubrir que es Él quien hace y que al hombre le corresponde hacer también su parte para ir procesualmente madurando en su entrega, es, en definitiva, experimentar que Dios se va dando en la medida en que nosotros nos vamos donando a Él. Es saber, que no vamos caminando solos, es descubrirlo siempre en el camino.

Por eso, porque queremos acompañarte sinceramente en tu proceso de maduración vocacional; porque queremos ayudarte a discernir esa “llama de amor viva” que ahora arde en tu corazón y que te impulsa a seguir adelante en tu búsqueda de Dios; porque queremos que calmes la sed de Dios y de infinito que llevas dentro, ponemos en tus manos este “ITINERARIO PARA CAMINANTES”. Que estas páginas que con tanto cariño han preparado el Equipo de Promoción Vocacional Carmelitano - PROVOCAR -, sean de verdad estímulo y brújula que te ayuden a encontrar tu lugar en la Iglesia.

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